[Antonio Nin] regía el magisterio de la Catedral de Tortosa, donde nací el año 1841. Andaba solícito buscando niños para desempeñar dos plazas vacantes de infantes de coro de su capilla, y a pesar de no servir sino medianamente para desempeñar una parte del segundo tiple, fui admitido para ocupar una de aquellas plazas porque “le entré por el ojo”. Por ese sencillo arranque de simpatía, fui músico.